¿Que hubo pues?
Esta palabra en todo su contexto conlleva un significado que me lleva a pensar en lo importante que es trabajar en complicidad con Dios, Jesús y el Espíritu Santo. Muchas veces se nos olvida incluirlos en nuestros objetivos y muchas veces se nos escapa susurrarles nuestros anhelos. Cuando encontramos la sinergia el trabajo se torna más efectivo y las funciones fluyen de manera orgánica. Sincronízate con Dios - te lo digo porque esto es exactamente lo que tengo que hacer. Pide a Dios que escriba en tu corazón los anhelos que vienen siendo los propósitos que él tiene para tu vida. Si sientes algo en tu corazón que acelera, tu palpitar y te hace sonreír - ora. Quiero escribir esto en esta página, pues ella es la respuesta de una oración y de un anhelo que dio fruto. Hace mucho me olvidé de ella y la tengo deambulando entre los huecos escasos de mi agenda, al igual que muchos otros anhelos que tengo anclados en el alma. ¡Pero mi gente - quiero retomar - quiero equiparme y arrancar! También los quiero motivar para que ustedes empiecen, pues el tiempo no discrimina y nos alcanza tarde que temprano. A veces el tiempo no da, eso es cierto, pero si somos un poco metódicos y puntuales con un poco de disciplina se puede lograr. Se puede hacer un plan de acción y enumerar los pasos, informarse y poco a poco ir dedicando el tiempo. A mí también se me hace difícil, pues soy mama soltera, trabajo, estudio y tengo responsabilidades. Mi horario gira en torno a mi hija, pues ella es mi prioridad, pero si damos frutos, ellos también podrán recoger la cosecha de lo que hemos sembrado. Busca tu sinergia, aférrate a ella y trabaja en equipo con los mejores auspiciadores de tu vida - Dios, Jesús y el Espíritu Santo. Escríbeme tus anhelos y me uniré a ti en oración ¡ÁNIMO!
Dios los bendiga
¡Chao pues!
Arranquemos