Darling, you and i are more than you and i because It’s we.
¡Que hubo pues!
Hay algo en mi carácter como madre que lucha día con día por no verse comprometida y es la calidad de CRIANZA que le trato de brindar a mi hija. Son muchos los estigmas que tendemos a tatuarnos en la frente y frecuentamos circunstancias que nos obligan a enfrentarnos a la pregunta remolino ¿estoy haciendo un buen trabajo como madre (padre)? ¿Dónde está el desfalco? En este blog quiero conversar un poco de este tema tan controversial, si lo miramos a profundidad estamos hablando de nuestro legado y como marcamos las generaciones que vienen. Es controversial por todos estos estereotipos y títulos otorgados por la sociedad que estropean nuestro criterio, carácter e ideologías. Cuando estás a cargo de encaminar, cuidar, educar y llevar de la mano “LITERALMENTE” a tus hijos por la vida es difícil no verte envuelto en las dudas, inseguridades y los temores. Que pasa cuando te enfrentas a esta realidad a solas y no tienes un compañero que quiera desempeñar la misma labor que tú y que hombro con hombro puedan repartirse o balancearse esta labor. ¡AYAYAI! esto sí que es subir una cuesta en reversa y mucho más cuando tienes la mirada de tus hijos puestos en ti, dependiendo de ti y viéndote como una heroína.
Que lastima que poco a poco estamos desvaneciéndonos en la tecnología, no es como en épocas anteriores donde aún se conversaba y compartía, socializar unos con otros era algo orgánico y como “normal”. Has notado que hoy en día los niños(a) a veces no saben saludar, cómo sostener una conversación, como socializar con otros sin sujetar su salva vidas electrónico en la mano como su escaparate. Recuerdo cuando era niña (hace unos añitos atrás ¡JA!) que me encantaba salir a jugar y compartir con otros niños y se me iba el día entero entretenida al aire libre montando bicicleta o jugando pelota y a medida que entraba en la adolescencia no veía la hora de poder compartir con mis amigas y charlar sin afán, escuchar canciones, llorar o reír juntas. Solíamos cultivar amistades que son indestructibles a pesar del tiempo y la distancia pues se convirtieron en columnas sólidas que no comprometen su estructura (esto va para mis amigas en Colombia, las quiero, recuerdo y extraño) eran esos días de palpar una humanidad tangible e intacta. Quiero hablar de esto, porque criar a tus hijos no se limita a un sustento económico, llevarlos y traerlos de un lugar a otro, proveerles alimento y cuidar de ellos cuando están enfermos, enseñarles a caminar, hablar y distinguir diferencias entre frío – caliente, alto-bajito, grande- pequeño; en realidad estas pasan a ser lecciones efímeras y primarias cuando tenemos su carácter, valores y el fundamento de sus vidas enteras en nuestras manos. Los niños están desconectándose poco a poco de lo esencial, no saben cómo cultivar amistades edificantes o cómo comunicarse para poder expresar sus emociones, inseguridades y temores. Se nos van de las manos y si no actuamos a tiempo podemos perderlos, creo que el abandono emocional, mental y físico al cual los sometemos está dando resultado, pues cada día que pasa escuchamos noticias que desgarran nuestro corazón. Creo que es crucial tomar acción y estar presentes de manera tangible y notoria. Vivimos bajo el mismo hemisferio y nos comportamos como extraterrestres con nuestros propios hijos, esto es ilógico.
MY WHOLE HEART
FOR MY WHOLE LIFE
¿Cómo estamos impactando la vida de nuestros hijos(a)? Esa es la pregunta que debería ponerte a patinar el coco - cómo influenciamos su carácter y el trato hacia los demás. Les estamos enseñando a cultivar relaciones con sus amistades, familiares o nos hemos convertido en partidarios de esta generación zombie que toma poco a poco el control de cada pensamiento, movimiento y decisión que tomamos. Me parte el alma cuando veo en las noticias que los adolescentes/jóvenes están atentando en contra de sus propias vidas y cuando interrogan a los padres-madres resulta que ellos no tenían ni idea, no sabían que sus hijos estaban bajo depresión, ansiedad o victimas de matoneo, etc. Una vez más lo recalco, vivimos bajo el mismo techo y somos como extraños. Me pregunto qué estarán pensando a medida que leen esta publicación, vamos a partir desde este punto y ojala logren percibir la sinceridad de lo que escribo, no son solo palabras soltadas al aire, quizás es un llamado desesperado para traer conciencia. Yo sé que es acostarse sin saber cómo vas a suplir, como vas a completar la renta o comprarle a tus hijos esas zapatillas que necesitan para el colegio, sé que se siente cuando tus hijos (a) te piden algo y no puedes concederles lo que quieren, también se lo difícil que es convivir con una pareja que compromete la tranquilidad mental y emocional de tus hijos y te sientes atrapada y con miedo de enfrentarte a la vida a solas de nuevo con tu hija, también sé que es muy tedioso y es abrumador llevar esto a solas, tener que levantar tu cabeza cuando el mundo se te viene encima y brindar una sonrisa a tus hijos cuando lo único que quieres es llorar, gritar y salir corriendo; callar cuando por dentro estas enfrentandote a una guerra emocional. Entiendo que nos toca muchas veces trabajar sin cesar y levantarte quieras o no quieras, día tras día agotada completamente en todos los sentidos y mirar al lado opuesto de tu cama y no tener a nadie con quien compartir tu sentir, tus miedos, tu cansancio o una simple anécdota (a todas aquellas personas que tienen un maravilloso compañero(a) de vida y de crianza para tus hijos – valorenlo, cuídenlo, esta especie está en peligro de extinción). La palabra de Dios nos dice que él no nos dará cargas que no podremos llevar a cuestas – CORINTIOS 10:13. No es por nuestras propias fuerzas, esto es cierto, pero también es imprescindible descansar y depender de Dios, tener un corazón sometido a él. Entiendo que son muchas labores para una sola persona pero no podemos descuidar a nuestros hijos(a).
Por esto siempre me he propuesto a llevar la CRIANZA de mi hija más allá de lo primario, quiero estar presente en cada momento y no descuidar ni el mínimo detalle que me alarme o me remueva el instinto maternal y lo desacomode de su sitio. Hasta ahora le he tratado de inculcar valores a mi hija, respeto hacia sus familiares, demás niños y ser cautelosa en cómo trata a su prójimo y corregir comportamientos inadecuados y me consta que la tecnología es un servicio de niñera muy práctico y asequible. Todos los días tenemos que ser intencionales con ellos y diligentes, esto no es como cualquier empleo que puedes desconectarte – aquí no hay días libres y menos vacaciones, ser madre o padre en todo sentido de la palabra y más si estás a solas no es fácil y creo que es de valientes. Es desafiante tratar de mantener la serenidad cuando todo lo demás se desploma frente a tus ojos, quizás por eso nos fortalecemos, logramos mantener la calma y muchas situaciones no nos alarman. Espero que esta publicación te lleve a un sitio donde alejado de lo pasajero puedas reencontrarte y poder auto-examinarte en tu desempeño y dónde estás distribuyendo tus prioridades. Créeme que Dios siempre va a suplir y llevarte de victoria en victoria cuando tu corazón se deleita en él, lograrás visualizarte con más determinación y podrás llevar a cabo la labor más importante de tu vida – el impacto directo en tus hijos(a), en tus nietos(a) etc.
Ante todo permítete ser vulnerable ante el espejo, cometeremos errores y algunas cosas se caerán por las hendijas de nuestro trayecto, pero al final de esta jornada ellos te lo agradecerán (mi hija cumplió 10 años en FEB y son continuas las veces que ella expresa agradecimiento y veo como poco a poco el vínculo se fortalece más – aunque muchas veces no nos soportamos ¡JA!). Cada minuto, cada instante que pases al lado de ellos en medio de conversaciones tediosas y repetitivas serán la mejor inversión de tu vida y el sentimiento más gratificante de tu alma.
Como siempre, DIOS LOS BENDIGA
Chao pues
ELLA…
I LOVE YOU, MY DARLING