Esos paseos por los pasillos de tu vida también tienen mucho valor justo en esos instantes cuando entras por las puertas que se te abren a las oportunidades que tanto anhelas después de llevar tiempo esperando o aprender a pasar de largo y ni siquiera detenerte por curiosidad. Creo que muchas veces despreciamos ese tiempo de espera y de prueba, las horas parecen días y los días meses y ni hablemos cuando pasan los años y esa puerta no logra ni siquiera aflojar la cerradura mientras pasa el tiempo y los ecos de tus anhelos se hacen más distantes. Creo que la mayoría de las personas hemos estado en esta situación donde añoramos algo en la vida y ya no sabemos ni en qué posición acomodarnos para que la espera no nos atrofie los músculos. En mi caso uno de los anhelos que no logre alcanzar era ejercer mi carrera de ultrasonido, siempre me quedo esa estaca clavada en el pecho y como una sensación de frustración. Habían pasado noches, días y años esperando si se me daba la oportunidad por un lado o por otro y sinceramente muchas veces la esperanza se convirtió en una veleta.
ADIOS MATERIAL!
Como les mencione en mi publicación anterior las cosas quedaron inconclusas y las sondas de ultrasonido no me dieron ni el saludo. En estos días mientras esculcaba entre mis tantos cachivaches me encontré con todo el material que tenía como fuente de estudio para re-tomar mi examen y poder sacar esa certificación e inclusive llegue a pensar que así no tuviese experiencia quizás con esa licencia podría lograr medio abrir una puerta y escurrirme por ahí. Siempre que me topaba con ese material sentía como una rabiecita mezclada con derrota y frustración. Pensaba: “no lograste sacar esto adelante, que fracaso”. Pero en estos días me surgió todo lo contrario y mientras miraba ese material que quiero almacenar o DESPOJARME de él llegue a sentir libertad, alivio, un presentimiento de que algo grande y mejor viene. ¡Pensaba, prepárate y recíbelo! Sus planes son más grandes y maravillosos que los de nosotros. Ese es Dios, cuando el saca un anhelo de tu corazón lo hace de tal manera que ni cuenta te das hasta que lo tienes de frente y no sientes nada, solo alivio porque nunca se dio y una emoción de saber que Dios tiene algo mucho mejor para ofrecerte. El remueve de tu corazón todo aquello con su guante de seda, delicadamente y sin estremecerte mucho, a eso le llamo la gracia de Dios. Cuando por fin das gracias a todas las negativas, las personas que dijeron no y a esas puertas que nunca se abrieron o peor aún, te cerraron en la cara y sientes alivio, eso es Dios.
Nos aferramos tanto a todo lo que es familiar y nos acostumbramos a vivir en un terremoto y sus réplicas constantes, sintiendo ansiedad por algo que quizás nunca se va a dar y nos hacemos la vida de cuadritos y de ochos - ósea un zaperoco completo. Cuantas veces decimos: “tal asunto ya se lo entregue al Señor, tal situación está en las manos de Dios etc.” resulta desconcertante cuando te das cuenta que volviste a retomar ese asunto “disque” estaba en las manos de Dios. En realidad es cuando renunciamos a esos sueños que quizás no se dan, cuando desbocamos nuestro corazón en las manos de Dios y genuinamente renunciamos a nosotros entonces es ahí cuando él puede resolver, trabajar, guiar, quitar y poner. Es muy difícil aceptar la realidad de las circunstancias cuando pensabas que estabas más cerca de tu meta y resulta que te toca volver a empezar de cero. Esto fue lo que sucedió con mis estudios, termine una carrera con tanto esfuerzo y resulta que ninguna universidad me acepta mis créditos y es en esos momentos que quieres tirar la toalla y salir corriendo llevándote todo por delante. Pero, si quizás nos detenemos a pensar y concluimos por fe que Dios muchas veces requiere eso de ti. ¡DESPOJARTE de todo y volver a empezar de cero! Imagínate que tienes un lienzo nuevo y deja que el maniobre el pincel, que guie tu mano y escoja los colores. Cuando el termine contigo veras plasmado en ese lienzo la obra de arte más hermosa de tu vida, veras entretejidos entre los colores el vibrar de esa nueva vida que él ha creado para ti. ¡Un nuevo despertar, caminar y respirar! Aun lucho con las tantas dudas que asaltan la motivación empezando por mi edad, volver a retomar estudio a estas alturas de la vida, como voy a estudiar otra vez mientras estoy criando a mi hija a solas y ella empieza nuevas etapas en su vida, como voy a incluir un trabajo en este horario llegado el caso ese sea una avenida por la que tenga que pasar. Cuando la mayoría de las personas tienen su vida organizada, proyectada y hasta planificada para un retiro. Mejor dicho las excusas iban y venían sin detenerse, pero Dios me mostro lo que tenía enterrado en mi corazón, ese anhelo que latía dentro de mí. Contándoles mis anécdotas es de la mejor manera que puedo compartir la relación con Jesús con mis lectores. Soy una mujer como cualquier otra que enfrenta situaciones cotidianas como todos los demás y logra sobrellevarlo no por mi propio esfuerzo, solo por la gracia de Dios en mi vida. Mientras trato de finiquitar todas estas gestiones que tengo de frente les puedo confesar que aún no he empezado mis clases pero a medida que todo empieza a rodar ya siento una sensación de triunfo.
Si en estos momentos te encuentras tratando de descifrar la voluntad de Dios para tu vida, pídele que tome el control de tus anhelos, que te muestre su voluntad y ante todo que se marche de tu corazón lo que llego a su tiempo de caducidad para que pueda ingresar lo que él tiene planeado para ti. Créeme que cuando Dios trabaja en tu corazón lo hace de tal manera que cuando llega lo que esperabas o se te va abriendo ese camino vas dando un paso a la vez con una paz que sobrepasa todo entendimiento humano y sabes que ese es Dios que tiene el pincel de tu lienzo en su mano.
¡Muchas bendiciones!