Entonces ¿todo bien?
Empezare por confesar que cada semana hago la misma pregunta, literalmente tengo una conversación con Jesús y me encomiendo al Espíritu Santo para preguntarle ¿y esta semana de que hablamos, que compartimos y el titulo? Pues me gusta ser esporádica, genuina y no ser tan premeditada con mis mensajes. Esta mañana cuando me estaba tomando mi delicioso cafecito Colombiano - por supuesto - abrí mi biblia y me topé con el libro de Oseas, esta historia siempre me ha cautivado precisamente porque se caracteriza por ese amor incondicional y la manera en cómo se relata este libro conlleva a la historia de amor más hermosa de la humanidad, el amor de Dios hacia nosotros. Quiero preguntarles algo, ¿alguna vez han sostenido una relación con una persona infiel? Aquella cuyos comportamientos siempre son cuestionables y que a sabiendas de sus infidelidades de una manera te mantienes ahí en un estado de jaque y sabemos que en cualquier momento viene el mate. No tienes el valor de irte, de dejarles porque tu amor hacia el (ella) es incondicional. ¿Cuánto duele la infidelidad de una persona la cual se ama tanto, por la que dejarías y harías todo? Esa persona que cuando te necesita, te llama, te busca y te da sobras de su tiempo como limosna y cuando ya no quiere o necesita de ti pues se despoja de ti de una manera tan natural dejándote con el corazón roto y tu semblante triste, te sientes utilizada(o), pero irónicamente más te aferras a esta persona y más la anhelas a tu lado.
En el libro de Oseas vemos como este hombre seguramente con cualidades admirables vivía una vida agradable ante el Señor y el mismo le pide que escogiera a una mujer que vivía en la prostitución como esposa. En el mismo relato Dios le muestra a Oseas que esta historia seria directamente relacionada al amor hacia su pueblo. (Léanse la historia de Oseas en el nuevo testamento). Aquí vemos como Gomer (esposa de Oseas) sigue dejándolo y regresando al adulterio, a sus amantes y Oseas, una y otra vez la recibe con amor aferrándose más a ella. La trata con ternura, le muestra su amor, me imagino que le hablaba del Señor pero ella lo seguía traicionando y humillando (me imagino el pueblo donde residían lo sabía pues él era un hombre conocido y su esposa era un prostituta). Mientras leía esta historia no podía evitar sentir convicción en mi corazón de mis historias anteriores y mis decisiones de abandonar al Señor por otros dioses, nunca en realidad le di ese lugar que solo le corresponde a él. Siempre me deleitaba en otros placeres y solo lo buscaba cuando necesitaba algo o me encontraba en aprietos. No pude evitar las lágrimas y sentí tanto dolor en mi corazón porque realmente vivía muy apartada de él y a veces no me importaba, pues no conocía del temor al Señor y menos de amarle a él por encima de todos, yo trataba a Jesús como Gomer trataba a su esposo Oseas. Cuando la biblia se refiere a dioses puede extenderse a muchos aspectos diferentes como por ejemplo: “una relación, un trabajo, el dinero, lo material, los hijos, una profesión, algunos hábitos, pasatiempos etc.”. Lo que el anhela es ser dueño de tu corazón, ser el número uno en tu vida tanto en las buenas como en las malas. Si nos ponemos en los zapatos de Dios y nos identificamos con el tomando el papel de Oseas, cuanto dolor se debe sentir pasar por un proceso así y tan constante (Gomer – le fue infiel varias veces). Mas sin embargo a pesar del dolor que Oseas sentía en su corazón la seguía recibiendo, la seguía amando incondicionalmente y aunque hubo consecuencias que Gomer tuvo que enfrentar (Oseas 2:9-13) su amado esposo nunca la abandono a su suerte, siempre la aceptaba de nuevo en su hogar, su corazón y su vida.
Hablando aquí muy claro, yo puedo decir que no merecía este amor de Dios, pues solo él conoce las profundidades de mi corazón, las cavidades que mis errores dejaron pues tuve que remendar usando mis escasas capacidades y deje cicatrices muy hondas pues nadie sana como él y entre esos remiendos quedaron agujeros donde siempre resplandecía el dolor, la culpa y vergüenza. Soy la primera en reconocer que le falle y aun le sigo fallando incontables veces, pero ese amor y esa gracia que él me brinda han logrado deslumbrarme de por vida. Muchas veces no vemos nuestros comportamientos tan graves o quizás pensamos que nuestras decisiones no marcan nuestra vida, pero por exiguo que sea y tenga la capacidad de apartarnos de la voluntad de Dios o de la posibilidad de acercarnos a Jesús entonces no es algo mínimo y efímero pues ahí es donde se encuentra la esencia de nuestra existencia. Sin importar los otros dioses por los cuales le hemos suplantado, las noches donde no le hemos ni dedicado un minuto para acordarnos de él o en las mañanas cuando sale el sol y tenemos vida, nos ponemos de pie y no pronunciamos una sola monosílaba hacia él, Dios sigue ahí, esperando por nosotros en su infinito amor esperando que le permitamos seducirnos y cautivarnos con palabras de amor delicadas y tiernas (Oseas 2:14-23) en estos versículos vemos como Dios desborda su amor hacia nosotros. Es verdaderamente maravilloso encontrarse en la vida con un amor asi de esta magnitud, fuera de este hemisferio que lleva la filantropía a un nivel enigmático. Toma unos minutos y entra en meditación en su presencia, pídele que te muestre donde se encuentra el en tu vida y acude a sus pies para que puedas resaltarlo cada día y mantenerlo en ese pedestal que solo le corresponde a él.
Dios te bendiga y resplandezca su rostro sobre ti y tu familia.
¡Chao pues!