RECIPROCO

¡Que hubo pues!

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Amar a otros por el amor que ellos traen a tu vida, tratar a otros según cómo te tratan y brindar solo lo que estén dispuestos a brindarte. ¿Cuantos millares de personas habitamos en esta tierra con esta ideología de vida tan tergiversada? Es egocéntrico de nuestra parte pretender alcanzar evolucionar en esta jornada con esta mentalidad tan escaza en todos los sentidos. Creo que uno de los motivos principales por los cuales me enamore de Jesús fue por su amor incondicional hacia mí, la verdad nunca había experimentado este tipo de amor el cual te recibe de buenas a primeras sin importar en que condición te presentes. Él te ama y recibe con brazos abiertos sin condiciones, con el tiempo y la convivencia vas acondicionando tu vida para agradarlo a él ante todo.  Entonces creo que al entender este concepto logre aceptar a las personas que me rodean como son. El domingo pasado escuche una predicación donde el pastor decía que no es nuestro trabajo cambiar a las personas, es nuestro trabajo orar por ellos y dejar que el Señor les vaya transformando y orar que el Señor ponga en ellos un corazón de carne y remueva todo corazón de hierro (Ezequiel 36:26). Pero nuestro trato hacia ellos no debería depender de circunstancias recíprocas.

En este mundo es tan fácil acondicionarnos a los diversos estereotipos. Vivir rodeados de personas que solo traen beneficio a nuestra convivencia y es muy fácil evadir aquellos que te sacan de tu elemento y te ponen en una zona fuera de tu confort. Lo cierto del caso es que he logrado aprender que es mucho más satisfactorio brindar lo mejor de mí y no esperar nada a cambio, los seres humanos somos tan variantes en nuestras emociones. Un día tienes a una persona haciendo esta vida contigo y de repente ya no está, algo sucedió que se esfumo y tienes que aprender a continuar tu jornada sin ella. En particular quiero hablarles de una situación que me aconteció el año pasado y  aún me duele un poco recordarla pero gracias a Dios poco a poco he logrado sanar esa herida. Yo tenía una amiga que era como una hermana para mí, llorábamos y reíamos juntas, pensé que ambas dejábamos nuestras almas al descubierto y éramos genuinamente vulnerables la una con la otra (pensé que esta relación era completamente recíproca), ella era literalmente parte de mi familia y no había evento al cual no fuera invitada y mi hija creció queriéndola como una tía. Pase momentos difíciles y de grandes retos al lado de ella y jamás pensé ni por equivocación que esta amistad fuera a llegar a un final. Es muy triste cuando compartes las páginas de tu libro con alguien y de repente esta persona se ha excluido de un momento a otro de tu vida y la de tu hija. ¿Cómo le explicas a una niña que esta persona ya no estará en sus cumpleaños o en sus momentos especiales? Los niños no entienden al nivel que nosotros entendemos algunas situaciones. Esta separación en realidad nos dolió mucho, pero paso algo que la saco de su elemento, zona de confort y tomo la decisión de dar media vuelta y no mirar hacia atrás. Es de esas cosas en tu vida que se salen de tu mano y con un corazón roto tome la decisión de dejarlo en la cruz.

Entonces les exhorto a que escudriñemos nuestros corazones y realmente evaluemos como vivimos nuestra vida en relación al trato con los demás. ¿En realidad amamos como Jesús nos ama o nos pide que amemos a los demás, o solo podemos coincidir con aquellos que nos brindan complicidad y sentimientos recíprocos? Es tan importante concientizarnos que la única persona que jamás dejara tu lado sin importar los maremotos, diluvios o temblores de tu vida es Jesús. Es importante atenuar el concepto que podemos depositar nuestra confianza en los seres humanos, pues estamos llenos de debilidades y somos muy circunstanciales y esto causa inestabilidad, pues nuestras circunstancias son tambaleantes y variantes. Solo Dios será recíproco al amor que le tenemos, a nuestra entrega y solo en el debemos deleitarnos y encontrar fundamento estable (Salmo 62:2) ¡él es la roca firme que NO SE MUEVE! Por lo tanto nuestra tarea es amar y orar por aquellos que nos rodean, no esperar nada a cambio de lo que brindemos, solo puedes pararte en la brecha y orar. Si en algún momento alguien se marcha de tu vida, déjale ir y encomiéndasela a Dios. Poco a poco lograras ver la mano de Jesús posarse en tus heridas, traer paz y llenar cada vacío que queda.

Espero esta publicación como siempre sea de bendición para tu vida y susurre a las extremidades de tu corazón.

¡Chao pues!

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