INCONCLUSO
Todas las mañanas acostumbro a mirar en mi celular el verso del día y esta mañana me salió: “¡Voy hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados – Isaías 43:19” AMEN y AMEN, deje que se impregnara ese verso en los hilos de mi alma. En esta vida llevamos tantas responsabilidades a cuestas y constantemente tenemos que rotarnos los diferentes títulos que llevamos el de madre/padre, hijo/hija, empleado/jefe, estudiante/profesor en fin y es muy fácil descartar uno que otro título en el limbo y dejar que naufrague un rato, deambulando por ahí y entre tanto se pierde y queda atrapado entre nuestros sentimientos de frustración e insatisfacción. Cuando aquellos roles que han sido prioridad para ti empiezan a disiparse poco a poco es cuando te concientizas de los aspectos de tu vida que dejaste en el descuido. Muchas veces no tenemos otra opción y es mandatorio establecer las prioridades en orden, dependiendo el momento y las circunstancias es ahí donde esquematizas lo importante, a veces para poder sostener equilibrio mental, emocional y físico es crucial emprender un proceso de eliminación. ¿En que momento pensamos que aquellos anhelos ~ inconclusos ~ desaparecerán?
En la última publicación del año 2018 les platique en relación a esas resoluciones y sueños que no se lograron por inseguridad, temor, vacilaciones mentales etc. (verdugos personales). Hablando un poco más a fondo y a un nivel más personal les platicare en relación a ese aspecto de mi vida que deje naufragando sin rumbo entre los mares de mis tantos verdugos. Pase tantas lunas llenas anhelando culminar mis estudios hasta lograr obtener mi maestría, quizás por falta de motivación, creerlo posible y también ubicar este deseo como una meta realista en mi vida. Antes de que mi hija cumpliera su primer año me puse las pilas y entre a estudiar, mi objetivo era obtener un título como técnica de ultrasonido pero para poder lograrlo me toco empezar desde abajo y estudiar asistente médico para obtener los créditos necesarios. Trabajaba tiempo completo y estudiaba en las noches, llegaba a casa a eso de las 10:30 PM a besar y abrazar a mi hija aún muchas veces dormida, una vez termine la práctica y entregue mi documentación me inscribí al día siguiente para el programa de ultrasonido y dos días después estaba de nuevo en clases. Estudie por 2 años y medio más y trabaje al mismo tiempo, una vez más sacrificando tiempo con mi hija para poder alcanzar mi objetivo. Esta carrera literalmente llego a su fin cuando termine mi práctica, nunca logre ejercer en este campo y pasaba las noches tirando puños en la oscuridad porque no entendía este concepto de desechar el tiempo y sacrificio por la borda, inconscientemente muchas veces porfiamos con el Señor como si el no supiera lo que está haciendo. Incontables fueron las veces que tocaba puertas y me ofrecía hasta de voluntaria con tal de obtener una sola oportunidad, SIEMPRE ERA UNA NEGATIVA. Estaba estancada dando vueltas en una puerta giratoria y con nauseas de no lograr resultado positivo. Hace un año le entregue esta situación a Dios después de que pasaran 4 años anhelando recibir una respuesta que me diera esperanza y que nunca llego.
Hace poco entre una de mis tantas conversaciones con la tía de mi hija, ella me pregunto: “¿Diana, que te gustaría hacer? ¿Qué trabajo quisieras tener para el resto de tu vida y que encuentres satisfacción en el?” Le dije que siempre había querido llevar mis estudios hasta lograr una maestría pero pensaba era imposible, mis padres nunca fueron a la universidad y siempre vi en ellos ese ejemplo de trabajar duro para conseguir tus objetivos así esto implicara tener 2 trabajos a la vez (exactamente lo que yo estaba haciendo hace 1 año atrás). Entre lágrimas me contesto que esto no era imposible y que aún estaba a tiempo de alcanzar mis anhelos para proyectarme con más satisfacción. En ese momento empezamos a buscar universidades y a indagar un poco más en el campo que quiero ejercer. He logrado entender por qué muchas veces el Señor no te abre esa puerta que quisieras derrumbar con tus fuerzas y como el permite que llegues al punto de desesperación y desilusión para que entonces te sometas a él y le permitas mostrarte cosas grandes y ocultas que aún no conoces – Jeremías 33:3. La palabra de Dios nos dice que sus pensamientos y planes no son como los de nosotros, son mucho más GRANDES, MAS ALTOS – Isaías 55:9.
Cuando te acercas a las promesas de Dios para tu vida y te quedas quieto le permites que te muestre sus caminos y es entonces cuando el empieza a moverse. No les voy a mentir a partir del momento que empecé a moverme en este anhelo que nunca me abandono, los dardos de dudas, tropiezos y contra-tiempos no se hicieron esperar y me encontrado con un par de situaciones que si no fuera por este fuego que arde en mi pecho por lograr este objetivo, ya habría tirado la toalla. En resumidas cuentas, les puedo confesar que muchas veces se nos pasa la vida de frente y ni cuenta nos damos por estar viviendo la misma a medias por las tantas responsabilidades que enfrentamos especialmente si tienes hijos(a). La maternidad nos consume y no tan solo el tiempo, también la energía y la persistencia para luchar por esos objetivos personales y entonces terminamos conformándonos con lo poco porque tenemos de frente una neblina muy densa de obstáculos, sin visualizar lo que por fe tenemos en el trasfondo. Como madres y más si estas criando tus hijos a solas, tendemos a desbocarnos en nuestros hijos tratando de llenar vacíos, responder esas preguntas, convertirnos en una balanza mientras tenemos en las manos bolas de malabares y caminamos sobre la cuerda floja! Se nos olvida que en algún momento estos chiquitos van a crecer y tomaran su rumbo, por eso los motivo a que tomen un tiempo y examinen su corazón. ¿Qué quisieras alcanzar a un nivel personal, profesional o económico? ¿Qué sueño se quedó atrapado en el abandono e INCONCLUSO con el pasar de los años pero tatuado en tu corazón? ¿Qué es ese anhelo en tu vida que el pensar lograrlo te hace sentir mariposas?
Vivimos esta vida cotidiana llenas(o) de tantos temores y no tan solo a fracasar, yendo más allá nuestro temor a la grandeza, al triunfo, el llegar a esa meta final también nos puede detener porque es algo desconocido en tu vida. Aunque nos sintamos inconformes con nuestras decisiones nos damos cuenta que estamos conformes porque nos da pavor salir de lo conocido y cómodo. Arriesgarte a ir más allá de tus parámetros mentales y navegar en la profundidad de esos mares es intimidante ¿vale la pena? ¡Claro que sí! Es preferible llegar a viejita chuchumeca y tener esa paz de saber que intentaste con todo lo que tenías y no quedarte con ese aguijón. Si tienes hijos(a) piensa también de la manera tan positiva con que estarás impactando sus vidas, ensenándoles a ir mas allá de lo cómodo, tomar riesgos que impliquen sacrificios pero traerán triunfo y satisfacción pero sobretodo romper legados en las próximas generaciones, la vida se trata de eso, si somos pasajeros y solo estamos de paso por esta vida terrenal entonces de qué manera puedes influenciar la vida de otros de una manera positiva para que siga ese efecto domino. Ten fe en ese Dios de siempre, cree en tus capacidades y los anhelos de tu corazón.
¡Mientras haya vida hay esperanza!
BENDICIONES
ANHELOS
Cuantas veces las peticiones que le pedimos a Dios son las ostentosas y las que parecen inalcanzables, la verdad eso era lo que yo hacía hasta que entendí que mi relación con Dios era de esas que sobreabundan en mi vida en todos los sentidos. Por medio de la relación con mi hija logre asimilar que a un padre o madre se le puede pedir desde el juguete más costoso que pueda existir o el caramelo más económico, entonces al hacer esta comparación empecé a estimular mi mente, postrarme delante de Dios y someterle todas mis peticiones y los anhelos de mi corazón. Poco a poco he logrado entender que Dios quiere que dependamos de el para todo aun en las cosas que parecen insignificantes y lo irónico de todo es que en lo que aparenta ser efímero es donde se encuentra lo majestuoso, pues cuando vemos a Dios en lo pequeño él se manifiesta en lo grande y con más esplendor. Ten presente que no todo lo que tus hijos(a) te piden tu les das y tus motivos tendrás, Dios también es nuestro padre y por ende él es sabio en lo que nos concede (sus motivos tendrá).
El depender de Dios es algo que me ha costado trabajo y del bueno, pues la duda es tan buena compañera y tan fiel que no te abandonara mientras te aferres a ella y cuando estas atravesando por una racha ahí sí que dice presente. Esta manía que tenemos de estar poniendo en duda que Dios nos escucha se convierte en nuestro aguijón, es piedra de tropiezo y agotamiento espiritual (Santiago 1:6-8). Entonces como a Dios nada se le puede ocultar ni siquiera un mínimo detalle, Dios en su infinita misericordia y gracia nos concede hasta nuestros íntimos deseos, los ocultos y que no se comparten como libro abierto. Cuando menos piensas logras ver cómo se van desenvolviendo al frente tuyo desde lo insignificante hasta lo que parece humanamente imposible de lograr. He visto la mano de Dios moverse en mi vida de una manera tan tangible en estos últimos meses. Les contare de un anhelo en particular y como vale la pena esperar en Dios, confiar en él y deleitarse ante todo en su presencia.
El año pasado me encontraba en medio de dos trabajos, salía de mi casa antes de las 7:00 am para dejar a mi hija en la casa de mi madre para que ella la llevara al colegio ya que yo tenía que estar en la oficina a las 8:00 am y muchas veces eran las 6:30 – 7:00 pm y apenas saliendo (no era todos los días, a veces a las 5:30 volaba por esa puerta) el punto es que llegaba a casa después de recoger a mi hija a veces como a las 7 pm y alcanzaba a pasar 1-2 horas máximo con ella, una vez mi hija se dormía empezaba mi trabajo desde la casa hasta las 11:00pm o 12:00am (muchos fines de semana me tocaba trabajar desde mi casa por unas horas) mi hija comenzó a sentir esa ausencia y muchas veces en medio de lágrimas me reclamaba la falta de tiempo, esto me rompía el corazón. Ella no quería juguetes, ropa linda o zapatos nuevos, ello lo que quería era más tiempo con su mama y tener la oportunidad de recogerla o llevarla al colegio, verme en sus actividades extracurriculares etc. Esto empezó a martirizar mi consciencia de madre y de rodillas puse esto delante de Dios (los anhelos de mi hija y los míos). Le pedí a Dios que me concediera un trabajo con un horario más flexible en donde pudiese dedicarle más tiempo a mi hija y poder cumplir con mis obligaciones económicas. Llore y clame a Dios, pues él conoce mi corazón y sus intenciones, al pasar los días la situación y el ambiente en mi trabajo se tornaron más agresivas y hostiles que de costumbre y mi alma empezó a incomodarse, por consiguiente mi desánimo y poco a poco me fui apagando, era una tortura en todos los sentidos presentarme en el trabajo. En medio de mis oraciones le pedí a Dios que me despidieran del trabajo y que no tuviese que darle la cara a mi jefe, mi concepto hacia su carácter profesional era completamente lo contrario de como se había presentado en mi entrevista (presentí que se acercaba la hora de irme y que venía un cambio). El punto es que así como de consistentes fueron mis oraciones, efectivo fue el resultado y mis peticiones tal cual fueron contestadas. Al pasar el tiempo Dios permitió que pudiera estar con mi hija trabajando desde la casa y todo el verano tuve esa libertad de llevarla, traerla de un campamento a otro, al colegio, a sus prácticas y Dios nos dio la oportunidad de oxigenar y de tomar aliento, pues después de mi matrimonio y separación creo que es la primera vez que ambas nos sentimos felices, seguras, en paz donde estamos y con las circunstancias a favor. Entonces recopilo que desde lo oculto hasta lo más anhelado Dios nos concede en su tiempo nuestros deseos y siempre serán mejor de lo que podemos imaginar (Mateo 7:7).
Quizás en algunas situaciones Dios no siempre nos otorga lo que le pedimos (sus motivos tendrá), pero si hay algo que le permito a mi alma es empaparse de la promesa que TODO funciona para bien para aquellos que aman al Señor (Romanos 8:28), quizás eso que anhelas será pieza de tropiezo, o tarde que temprano traerá angustia a tu vida o simplemente no estás preparado para recibirlo. Hay cositas en mi vida que he querido con tanto anhelo y no se me dieron o quizás aún no es el tiempo, solo Dios sabe, pero si hay algo que tengo claro es que en medio de mi jornada, charlas y caminatas con Jesús he logrado conocer su inmenso amor hacia mí y hoy por hoy puedo decir que no quiero nada en mi vida que no venga de él y que mi amor por él no es dependiente de mis circunstancias. Así como el amor que le tengo a mi hija, familia etc. no los amo o tengo una relación con ellos por lo que me brindan o traen a la mesa, los amo porque ese amor es, existe e indudablemente conforma parte de mi existencia, mi esencia. Deja que Dios quita y ponga en tu vida ya sea desde un trabajo, una relación, una amistad o un anhelo, deja que el desacomode y acomode a su antojo, confía que serás pleno y verdaderamente libre.
¡Bendiciones!