PROPÓSITO
Llevaba como 2 años pidiéndole al Señor que guiara e iluminara mi corazón. Anhelaba servirle y sentir que vivía para el de una manera latente. No quería seguir viviendo mi vida y que se me pasaran los días por delante sin propósito, para mí esto se convirtió en un afán y prioridad en mis resoluciones y objetivos. Aunque me había involucrado en algunos ministerios dentro de la iglesia siempre sentía que los pies me quedaban colgando y no lograba poner pisada en terreno propio. Le pedía a Dios que me mostrara de qué manera podía servirle con una pasión o un don que él me haya dado, algo que me encendiera la llama por dentro y me hiciera sentir mariposas en el estómago de la emoción (Proverbios 19:21). Mi familia siempre ha sabido de lo mucho que me encanta escribir, mis amistades más cercanas al conocer a fondo mis historias me habían mencionado que debería escribir un libro, pero siempre pensé que eso estaba como fuera del alcance de mis manos y le daba libertad a esa idea para que volara lejos de mí. Un día me encontré en una situación donde se vio muy estimulada la voluntad de mi carácter ¡JA! desafortunadamente no fue nada agradable y tenía que hacer llegar un comunicado a una persona y ser lo más directa y concisa posible para que el mensaje fuera entregado sin tanto rodeo. Al terminar recuerdo que se lo entregue a una de las tías de mi hija para que simplemente me diera su opinión en cuanto a la calidad de mi mensaje, cuando ella lo leyó, me miro y me pregunto si alguien me había ayudado, yo le dije que no. En ese instante ella me halago pues en su criterio todo estaba redactado de una manera precisa y sin dejar renglones de por medio para dar entrada a cualquier mal entendido. Lo más curioso fue que en ese mismo tono, entablamos una conversación en donde le mencione lo mucho que me encanta la escritura y entre una cosa y otra ella me pregunto si consideraría la posibilidad de empezar un blog. En ese momento me intimide y no veía de qué manera podría darle vida a esta posibilidad y retenerla entre mis manos. Le dije que iba a orar y pedirle al Señor que me brindara claridad en este asunto. Mientras oraba, cavilaba y poco a poco esa idea fue regando raíces, en el transcurso de esa misma semana visite a mi hermana y sin mencionarle nada, ella me dijo esporádicamente que yo debería empezar un blog, quede estupefacta y sentí plena ratificación de Jesús sin dudas, me invadió el gozo y la paz. (Romanos 8:28 – Mateo 7:7-8)
Me miraban y decían: “Diana, escribe un libro”, lo único que se me ocurría era dejarme dominar por la risa pero por dentro me daba un pánico, pues nada mas de pensar en la vulnerabilidad en la que dejaría mi alma y mi piel me provocaba empacar mis cachivaches (chécheres, cacharros, motetes) y salir huyendo sin mirar para atrás ni siquiera para coger impulso. Esto de plasmar mis anécdotas, debilidades, fragmentos de mi vida no es fácil y la verdad solo porque Jesús me respalda me atreví a desmantelarme en público. Cuya Gracia es transformación de una vida que estaba perdida, es decir mi alma en plena oscuridad (2 Timoteo 1:9). Muchas veces nos enfocamos tanto en impresionar a la gente que nos rodea y aún más triste aquellos que nos tildan efímeros en sus vidas, algo que he logrado captar es que entre nosotros nos exigimos tanto y la raza humana en general nunca está conforme con nada, siempre encontramos algún detalle, 5 patas al gato, es muy agotador vivir para recibir la aprobación ajena y no logramos complacer a nadie, nos enfocamos en lo inconcluso. Entonces vivir con propósitos para agradar a otros antes que Dios, eso es pérdida de tiempo y energía. Pon a Dios primero en tu vida, busca primero su justicia, reino y todo lo demás será añadido (Mateo: 6:33).
Entonces yo siento que nuestro legado lo dejamos en el impacto que impregnamos en la gente, en la crianza de nuestros hijos(a), en el trato de nuestra vida cotidiana. Dios nos dio talentos, dones, regalos a todos, cada quien tiene habilidades y obviamente estas mismas se pueden ejercer en nuestras vidas personales, profesionales etc. y para eso son para destacarnos y desenvolvernos en nuestra vida, pero siempre hay algo mas allá, un rincón desconocido donde podemos crecer de una manera que impacta, que sea transcendental a la humanidad. Cada cual tiene su tiempo en esta vida, muchas veces nos sumergimos tanto en las profesiones, éxitos, en construir un imperio etc. y es ahí donde podemos perder la percepción a la posibilidad de un naufragio pues vivimos en esa cúspide de plenitud profesional y por una milésima se pierde el verdadero propósito al cual Dios nos llamó, algo que va más allá. Cuando alguien se va de este mundo, yo le recuerdo en particular por la manera en que impacto mi vida y quizás si se mencione sus éxitos en diferentes aspectos, pero se extraña por esa influencia y esencia con la cual marco nuestras vidas. ¿De qué manera podemos conmover las personas que nos rodean? ¿Cómo podemos regar poco a poco el amor de Jesús? Sin querer remplazarle, pero si imitarle y buscar tener un corazón como el suyo. Por ende, para mi impactar la vida de alguien es tan sencillo y hasta gratis, a veces solo una sonrisa, una palabra cálida, un abrazo o simplemente brindando un buen café y entablando una conversación donde escuchas y oras mientras la otra persona se desahoga.
Hay tantas personas viviendo bajo la dictadura de la depresión, ansiedad e inestabilidad mental y emocional. En sus rostros ves los gritos de sus almas y es tan fácil dar la espalda y hacernos los desentendidos a la necesidad ajena. Es mucho más fácil escondernos detrás de una careta y disimular las cicatrices que marcan nuestro recorrido, ese testimonio que tienes en tus manos puede ser la tabla de salvación que Jesús use para traer a una oveja a los pies del Señor. Yo llevaba muchos años en silencio, con un taco en la garganta y queriendo hacer más notorio este amor tan inmenso que no me cabe en el pecho por Jesús a raíz de su gracia inmerecida conmigo, pero el pánico me encalambraba la voluntad y terminaba seducida por el miedo (matamos al tigre y nos asustamos con el cuero). Tenemos que levantarnos y ser luchadores valientes, brindar mejor calidad humana, tener un poco más de compasión y bajarnos de ese pedestal y sacudirnos de esa mala costumbre de otorgarnos más derecho que otros, vestirnos de humildad. Vivir con propósito para Dios es la mejor inversión en la humanidad pues va más allá de cualquier hemisferio, es ver de frente el quebranto y no hacerle pistola y dar media vuelta. Permítele a Dios ser el artífice de tu vida, ora y conversa con él para que te guie e inquiete con tu propósito en esta vida, sacúdete de ese estado de indiferencia y pellízcate para que caigas en cuenta que ese corazón late, la sangre circula por esas venas y mientras tu corazón este continuamente de sístole a diástole puedes salir a ese campo de batalla y arremangarte las mangas, porque el que mucho cosecha, algo recoge y ese corazón se va esponjando de un gozo inigualable. (Romanos 12:6-13) Les recomiendo una canción por Marcela Gándara - Un viaje largo, esta canción habla a mi corazón, quizás también al tuyo.
Por ahora esta Cuyabra (personas nacidas en el departamento del Quindío -EJE CAFETERO- en Colombia) se despide de ustedes con un CHAO PUES!
¡Ah, sonríe que yo invito!