Cuando nos encontramos en el ojo del huracán o frente a una neblina es muy difícil enfocarnos en las promesas que no se ven una vez logremos superar la estadía en medio de la revolución. En estos últimos días he visto diferentes situaciones no tan solo a un nivel personal pero también de personas muy cercanas a mi pasar por la prueba de la espera, de la angustia y no saber qué va a suceder. Es como si lo que tanto tememos sale a flote y queda evidente en plena superficie. Alguna vez has escuchado historias, anécdotas o circunstancias y de repente caes en cuenta que no sabes que decir, como seleccionar palabras apropiadas para mitigar el dolor ajeno y dar esperanza donde la situación no pinta muy favorable. Lo cierto del caso es que siempre escucho en mi interior: “Dios sigue estando en control”. Aunque podamos exteriorizar esta promesa y declararla en fe, muchas veces es difícil asimilar cuando te encuentras entre la espada y la pared de lo que es evidente y tangible versus lo que no puedes humanamente ver o sentir.
Como le hacemos para seguir caminando en medio de la neblina, de lo desconocido cuando nos invade la duda por más mínima que sea, nos asedia la incertidumbre de ser o no ser capaces de enfrentar la realidad, pues si hay algo a lo que le tememos en esta vida es al dolor. Si en ningún momento sientes amenaza por este sentimiento, te felicito y seguramente eres un fenómeno de la naturaleza humana. La verdad creo que es una característica muy común entre todos, el miedo - temor al dolor. Nos convertimos en niños pues no queremos dar paso alguno hasta no sentir que alguien nos brinda su mano para respaldarnos y guiarnos de un extremo al otro y es aquí donde reitero que Dios nos creó para vivir en compañía y no en la soledad, somos llamados a conformar parte de una comunidad, de ayudarnos los unos a los otros, de escucharnos y desahogarnos. Hay personas que me han preguntado: ?Diana como no saliste corriendo, como enfrentaste ese gigante? La verdad no lo sé, es algo maravilloso cuando llegas al otro lado y vez que pudiste caminar a través de esa neblina, de caminar a ciegas y seguir esa voz que en medio de lo desconocido te guiaba. Aun muchas veces me encuentro de frente a otro episodio en mi vida donde las circunstancias no tienen sentido y no logro ver más allá de lo incierto, entonces al toparme de frente pienso, aquí de nuevo otra vez sin saber que se encuentra al otro lado, sin saber que cual será el final de todo, en fin tantas preguntas y ni una sola respuesta. No sabemos cuánto tiempo estaremos enredados y perdidos en medio de la neblina, no sabemos si tropezaremos, lloraremos o si habrán perdidas y una vez más el temor al dolor nos invade.
Dios nos muestra que muchas veces en medio de estos dolores que duran X cantidad de tiempo, aun en medio de las lágrimas y el llanto, podremos un día entender por qué tuvimos que pasar por esos instantes de neblina en nuestra vida. Cuando logremos entender que no se trata de nosotros, se trata de él y lo que él quiere hacer a través de nosotros, de nuestra historia. Se trata de que para la humanidad sea imposible pero para él no lo es, de querer quebrantarnos y paralizar nuestro andar por temor pero seguir por fe en él. Se trata de permitirle a Dios glorificarse en nuestra vida en medio de las pruebas, los dolores, las perdidas, las enfermedades, los sin sabores de la vida. Te puedo asegurar una sola cosa, si te atreves a seguir caminando y cruzar por esa neblina que te intimida y quizás te sientas sola(o), sientas que no hay salida pero si te atreves, veras su gloria, sentirás su respaldo y esa paz y gozo que esta humanidad jamás podrán brindarte. Entonces experimentaras lo tangible de tu espíritu. Aun al llegar la noche me doy cuenta que me pase todo el día haciendo piruetas y maniobras espirituales y mentales porque esto es una lucha diaria y constante. Pero, sé que al final de todo él está conmigo, él está contigo. En medio de la neblina, de lo incierto y desconocido es donde él te muestra su rostro, su mano se entiende y te alcanza. Sus promesas se revelan y él se manifiesta aun en medio de la prueba y tus lágrimas. Ahí lo encontraras a él, esperando por ti. Aunque suene insólito descubrirás capacidades y dotes que no conocías de ti mismo(a), es ahí en medio de lo nublado que sale a la luz lo que muchas veces nos tiene atados de pies y manos. Pido que Jesús derrame su favor y gracia sobre ti y que le permitas acompañarte en cada paso que des.
Ármate de valor y da pasos hacia adelante, atrévete a caminar entre la densidad de los aires desconocidos